Que parece que el mundo del entretenimiento está oscilando aún entre vampiros y zombies no es algo que requiera de mucha lucidez. En el cine, en la TV, en los cómics, estos personajes se nos han presentado durante los últimos años hasta la saciedad. ¿Qué pasa entonces cuando un autor de culto, que no tiene una enfermedad terminal ni le debe millones al fisco gringo, decide regalarnos con la historia de un pimpollo mata zombies en un mundo post apocalíptico? ¿Cómo debemos reaccionar?
Portadas de “Fatima: The Blood Spinners” #1-2
“Fatima: The Blood Spinners” será una miniserie de cuatro números que Gilbert Hernandez (el creador de la saga de Palomar) publicará este año para Dark Horse Comics. No es que sea noticia nueva. Lo que si no lleva tantos días en la red es el dato de que el primer número saldrá este 20 de junio. Y la gente de Comic Alliance ha publicado ya una preview, que compartimos parcialmente a continuación:
Páginas 5-7 de “Fatima: The Blood Spinners” #1
Y la misma gente de Comic Alliance nos ofrece esta sinopsis: “En el mundo de “Fatima: The Blood Spinners”, una droga llamada ”Spin” ofrece a los usuarios la mejor experiencia posible en la historia de los narcóticos. Simplemente, se trata de algo que está más allá de lo que podemos imaginar. Algo por lo que un montón de gente cree que vale la pena morir y volver luego como un zombie come carne. Como pueden ver, así es que se termina cuando uno se mete en “Spin”. El consumo se vuelve rampante y la población mundial va disminuyendo correspondientemente. El trabajo de Fátima es limpiar el desorden, mientras que el mundo espera una cura, lo que al irá ocasionando cierto efecto psíquico en nuestra sombría heroína.”
No negarán que lo del “Spin” se oye interesante. Veremos qué tal resulta la miniserie. Mientras a Jaime Hernandez nadie lo toca ni con el pétalo de una rosa, a Gilbert si le han caído chiquitas sobre sus trabajos más recientes. Pero lo sano es que leamos primero y juzguemos después.
Miren como son las cosas. Ayer comentábamos una miniserie publicada en la cabecera “B.P.R.D.” y hoy nos enteramos (gracias a Comic Apocalipsis) que la Editora Vuk va a empezar a publicar “Hellboy” en nuestro país.
Evidentemente nos alegra mucho. Se trata de una de las colecciones más representativas del cómic norteamericano de los últimos veinte años, protagonizada por un personaje que tiene la friolera de pertenecer ya a la cultura popular occidental. Casi nada, como verán.
Hace unos meses conversamos con el punchero Zlatko Pérez-Luna (con motivo de la publicación de “The Walking Dead”), y ya entonces nos comentaba con entusiasmo que, si todo salía bien, le hacía mucha ilusión traer la colección de Mignola a los quioscos nacionales. Y que alegría que las cosas se estén dando.
El logo de la Editora Vuk (Alguna vez vamos a tener que contar el porqué del logo. Es una historia entrañable.)
La idea (según nos cuenta Guido Cuadros) es que “Hellboy” y “The Walking Dead” se publiquen los sábados de forma intercalada. Se sabe que (como debe ser) la nueva serie empezará a publicarse desde el principio (esto es, desde “Hellboy: Seed of Destruction”) y que avanzará según cómo respondamos los lectores. Todo comenzará este 16 de junio.
Qué gusto. Por la Editora Vuk, por el mercado y por todos nosotros, los consumidores.
Probablemente no soy la persona más idónea para escribir sobre Hellboy entre todos los redactores de este blog. Soy el que menos ha leído del personaje. En su momento me zampé “Hellboy: Seed of Destruction” (1994) y si bien reconocí todo el encanto y el potencial de los personajes temo que la encontré bastante morosa en el guión y en la caracterización de los personajes. Y si ha eso le sumamos que gustó más la segunda de las películas de Del Toro sobre el personaje (en la que, tengo la impresión, hay más de Del Toro que de su creador, Mike Mignola), comprenderán que no encajo precisamente en la legión de fieles que tiene el personaje. Es en estas circunstancias que me embarqué en la lectura de “B.P.R.D.: 1947”.
Antes que nada, unas señas para gente no iniciada. “B.P.R.D.” son las siglas del “Bureau for Paranormal Research and Defense”, una organización gubernamental secreta dedicada a proteger a EE.UU. (y al mundo, ustedes saben como piensan los gringos) contra toda amenaza ocultista, paranormal o sobrenatural. Creada en 1944 por el Profesor Trevor Bruttenholm (el papá adoptivo de Hellboy), ha operado a lo largo de los años con diferentes alineaciones, siendo el carismático y pendenciero demonio solo una incorporación relativamente reciente (y es que, supongo, hasta los demonios merecen tener una infancia alejada del stress laboral).
No obstante lo anterior, editorialmente hablando, es claro que “Hellboy” precedió a “B.P.R.D.”. La cabecera del personaje existe desde hace más de dieciocho años mientras que la de su oficina recién ha cumplido diez. Mignola decidió crear la cabecera “B.P.R.D.” para desarrollar, en principio, la continuación de la historia contada en “Hellboy: Conqueror Worm” (2001). Así, el primer arco argumental de esta nueva colección fue “B.P.R.D.: Hollow Earth” (2002) y desde entonces, dado que el público supo responder, se ha venido publicando ininterrumpidamente. Y, bueno, es un arco posterior publicado en esta cabecera el que comentaremos en esta ocasión.
“B.P.R.D.: 1947” fue una miniserie que vio la luz entre los #58-62 de la cabecera en cuestión y que contó con el guión de Mike Mignola y Joshua Dysart (es decir, con un guión de este último, visto al vuelo por el primero), con el dibujo de los gemelos Gabriel Bá y Fábio Moon (favoritos de este redactor) y el coloreado de Dave Stewart (*). Tratando de ser escuetos con el argumento, podríamos resumirlo así: en 1946, el B.P.R.D. descubre que una criatura sobrenatural está dando sanguinaria caza a sobrevivientes nazis; de manera que el Profesor Bruttenholm se ve forzado a disponer de los pocos hombres de los que le provee el Tío Sam (cada cual con su propia historia) para embarcarlos a Europa a ir tras la pista de la criatura asesina. Esa pista lleva al improvisado equipo al sur de Francia, donde uno de sus miembros (sin esperarlo) se ve involucrado en un antiguo ritual cuyas consecuencias obligarán al Profesor Bruttenholm a tomar una decisión que no es más que el reflejo de otra que tomó en pasado…
Me alegra decir que no me equivoqué al decidirme a leer “B.P.R.D.: 1947” guiado por el crédito de los gemelos Bá y Moon. Probablemente captados por su relativo emparentamiento con el estilo de Mignola, su trabajo es impecable, poco menos de lo que uno podía esperar de los dibujantes de “Daytripper”. Y los colores del maestro Dave Stewart no hacen más que capitalizar el trabajo de estos capos (quienes, ni tontos, contaron con él también en su obra más exitosa). Tremenda carta de presentación para unos artistas cuya reputación solo ha ido acrecentándose en los Estados Unidos.
El guión sí presenta sus problemas. El relato es muy entretenido pero diera la impresión de que los autores no terminaron de decidirse acerca de cuál querían que fuese el eje de su historia. ¿La criatura asesina? ¿El agente perdido? ¿El agente vengador? ¿El Profesor Bruttenholm? Esa sensación se acentúa más aún debido a que una serie de secundarios van robándose cada tanto nuestra atención (Varvara, el pequeño Hellboy, el señor Benga), lo que termina por desorientar y minar un poco la contundencia de algunas ideas que, como premisas, resultaban muy interesantes: el por qué de los asesinatos, la leyenda del Chateu de Jean-Marie de Grigny, el rito y sus participantes, la suerte del agente perdido, el dilema del Profesor Bruttenholm… Todas están ahí, como desperdigadas, y si bien sería iluso pretender que se desarrollasen todas por igual, sí da la impresión de que ninguna lo fue suficientemente. Y como es la primera saga de esta colección que leo, no puedo asegurar que fueran el germen de historias previa o posteriormente explotadas.
Concluyendo, y mirando en retrospectiva las cosas, “B.P.R.D.: 1947” parece tener (guardando las distancias, claro) los mismos problemas que encontré en “Hellboy: Seed of Destruction”: premisas argumentales y personajes atractivos pero un guión que los explota insuficientemente. ¿Si vale la pena comprarlo? Para los incondicionales de los gemelos, probablemente sí. Pongámoslo así: son los artistas de “Daytripper” dibujando una historia fantástica ambientada en Europa. Y eso es algo. Bastante.
(*) Pueden leer una muy ilustrativa entrevista al gran Dave Stewart hecha por la gente de Comic Alliance sobre su trabajo y sus versátiles proyectos, aquí.
“The Avengers” ya se encuentra tercera entre las películas basadas en un cómic más recaudadoras de la historia, solo superada por “Spider-Man 3″ y “The Dark Knight”, aunque todo indica que no por mucho tiempo. Sin embargo, nos cuenta CBR, Joss Whedon ha declarado que ve difícil dirigir la secuela, aunque tiene un montón de buenas ideas al respecto. Esperemos que solo se trate de una estrategia de negociación del buen Joss y que Marvel Studios le haga un contrato vitalicio apenas se presente la oportunidad.
Donde pone el ojo, pone la flecha
De otro lado, siguiendo con “The Avengers”, ante la andanada de rumores respecto a la muerte del agente Phil Coulson y su futura resurrección como el androide más querido por los fans de los Héroes Más Poderosos de la Tierra, el actor oriundo de Boston le concedió recientemente una simpática entrevista a Ain’t It Cool News, donde da sus impresiones respecto a las teorías de los fans y detalla su presente y futuro profesional.
¿Será Clark Gregg The Vision en el futuro?
“Iron Man 3″ sigue ampliando su cast. Ayer se anunció la contratación de James Badge Dale para que haga el papel de Eric Savin, también conocido como el villano Coldblood. Dale se une así a Ben Kingsley, Guy Pearce y Rebecca Hall como otro de los nuevos rostros de la franquicia, cuya nueva entrega será dirigida por Shane Black y estará basada en la saga Extremis, de Warren Ellis y Adi Granov.
James Badge Dale y Coldblood
Respecto a “The Amazing Spider-Man”, nuevamente gracias a CBR nos enteramos que Sony Pictures Entertainment ha colgado en uno de sus canales de YouTube un especial en el que el director Marc Webb habla sobre lo que se necesita para hacer una película de esta naturaleza. Lo compartimos con ustedes.
Finalmente, 20th Century Fox ha declarado que no llevará a cabo el proyecto de serie televisiva de The Punisher que anunciaron hace unos meses. Este es un buen momento para que Disney recupere una de las franquicias Marvel con mayor potencial y le de un tratamiento acorde a su leyenda. Ver las míticas historias de Garth Ennis (algunas de las cuales listamos aquí) adaptadas a la gran pantalla sería delirante.
The Punisher, por Tim Bradstreet
Más noticias respecto a los personajes de la Casa de las Ideas, en breve.
Para alimentar todavía más la curiosidad de los fans, Sony Pictures Entertainment nos hace llegar un tráiler extendido, de cuatro minutos de duración, de “The Amazing Spider-Man”. El film cada vez pinta mejor, debo decirlo.
“The Amazing Spider-Man” se estrenará en nuestro país el miércoles 4 de julio. Pronto les haré llegar mi lista de historias favoritas del personaje, para calentar aún más el ambiente.
Jorge Orlando nos acaba de traer un post sobre el tema. Crisis on Infinite Earths o Crisis en Tierras Infinitas, es uno de los megaeventos que todo amante de los cómics debe tener en su biblioteca. Su valor histórico es indudable. Vital para comprender el Universo DC.
Como es poco probable que alguna vez se llegue a publicar en nuestro país, pongo a la venta mis 7 ejemplares individuales en castellano de esta fabulosa saga de la editorial mexicana Vid. Se trata de una muy buena edición, están usados pero en perfecto estado, y contienen los 12 números de la saga original. Ah, y repito que está en castellano. El precio, tan sólo de S/. 120.00 (Ciento Veinte y 00/100 Nuevos Soles).
Interesados, pueden preguntar en la sección de comentarios o escribirme directamente a hernanjordan@gmail.com.
A continuación, una foto del producto que encontré en internet. Son los 7 números de la edición mexicana.
Los 26 alucinógenos números que escribió Grant Morrison sobre el personaje de Animal Man, formarán parte de la llamada Invasión Británica de esa brillante década que serían los ochentas para DC Comics. Por un lado, Alan Moore revitalizaba a un personaje como Swamp Thing, Neil Gaiman hacía maravillas con The Sandman; y por otro lado, un joven pero brillantísimo Grant Morrison reformulaba la mitología del personaje de Buddy Baker (aka Animal Man), y convertía a estos 26 números en parte de los mejores del escritor inglés para un personaje de franquicia propia de la continuidad superheroica.
Morrison ha declarado en varias oportunidades que en su infancia había disfrutado mucho del personaje y que cuando llegó a los Estados Unidos quería escribir historias sobre él. Pues bueno, lo hizo, y de qué manera. Indudablemente, su “run” en Animal Man es una de las más potentes obras que se han realizado en la historia de los cómics por su profundidad narrativa y su altísimo nivel de sofisticación. No era una lectura apta para todo público, y es por ello que la serie se editó sin el sello de la Comics Code Authotity (formaría de esa manera, parte de esos encomiables títulos que generarían el inicio de la línea Vertigo. Incluso, hoy en día, los tomos recopilatorios y de compra obligada, son editados por dicho sello adulto de DC).
¿De qué va Animal Man? Para aquellos que no estén tan familiarizados, se trata de un personaje creado en 1965 por Dave Wood y Carmine Infantino. Animal Man, obviamente tiene la particularidad de adoptar los “poderes” de los animales con los que tiene contacto. La fuerza de un elefante, la agilidad de un felino, la posibilidad de volar de un águila, etc. Algo que pareciera tan simple y que complicaría a cualquier autor a fin de hacer historias interesantes, es lúcidamente aprovechado por Morrison para llevar al personaje a límites verdaderamente insospechados, y allí radicará la genialidad de la obra: el convertir a un personaje hasta cierto punto menor en DC, en uno de los principales éxitos de aquella época, brindando al lector un producto de la más alta calidad artística.
El cómic es famoso por su innovación en técnicas narrativas y lo ilógico de su trama, lo que lo torna en un cómic por momentos de alta complejidad. Este es el Morrison que uno glorifica. Ese Morrison que genera en el lector una aparente incomprensión por lo que está sucediendo, pero con un punto de llegada. En este camino, hay números sencillamente deslumbrantes como el N° 5 denominado El Evangelio del Coyote, y que es considerado, con justa razón, como uno de los mejores números sueltos de todos los tiempos; o, esos últimos números del arco Deux ex Machina que darán el punto final al “run” de Morrison (sobre todo el último número donde la innovación llega al extremo). Una verdadera obra maestra.
Más allá de las historias que se nos narran en estos 26 números, hay algunos aspectos interesantes que en el fondo engloban a todo el conjunto. Así, tenemos la onda ambientalista de protección de los animales, el vegetarianismo y el tema de la familia. Empecemos por esto último; y es que es relevante como Morrison es uno de los escritores de cómics que con Animal Man introducen el concepto de familia, no tanto como ese punto lejano o meramente decorativo de otros títulos, sino que se convierte en un verdadero motor de lo que pasa en la historia y elemento vital para comprender la construcción del protagonista. Y justamente el terrible “final” que tienen su bella esposa Ellen, Cliff y Maxine, es parte de aquel atrapante clímax de la historia que busca contarnos el autor con Animal Man.
Por otro lado, Morrison volcó su misma condición de vegetariano y de frenético defensor de los derechos de los animales a Buddy Baker, dándole al personaje más profundidad y una mayor complejidad. Incluso el autor aprovecharía el cómic para hacer muy buena propaganda a grupos ambientalistas, y para narrar experiencias propias como la muerte de una querida gata o recordar a su amigo imaginario Foxy. Lo que hace Morrison con el personaje de Animal Man es ponerlo en situaciones al límite, que colocan al lector con el corazón en las manos. Pocas veces se ha visto esa complicidad y connivencia de un escritor con su personaje en el mundo de los cómics. En mi opinión, Morrison será en parte Animal Man. Es por ello que no es exageración al indicar que Grant Morrison logra en Animal Man algo muy complicado: la plena identificación a través de un enfoque metafísico, metatextual, y a su vez sumamente íntimo y personal, del autor con un personaje de franquicia.
Animal Man no es una lectura sencilla. Morrison usaría los recursos narrativos más avanzados, como la ruptura de la cuarta pared (licencia literaria que se da cuando el autor deja de serlo y es un personaje más de la historieta) en los últimos números. La utilización de este recurso, da un final absolutamente genial e innovador a la etapa de Morrison. Un final más que digno para el escocés, que luego consideró y argumentó que ya no tenía más que escribir sobre el personaje. Es una despedida altamente emotiva, y por supuesto peculiar por decir lo menos. Los que han tenido la oportunidad de leer estos números saben a todo lo qué me refiero. Mientras que leía las últimas pagínas una sonrisa se enmarcaba en mi rostro. Morrison cuando se lo propone puede ser un verdadero genio. Animal Man es un claro ejemplo.
Es también sumamente interesante el intento de Morrison por hacer que su personaje no se despegue de la continuidad de DC. En esos momentos del escocés encargado del título, Animal Man también pertenecía al grupo de la Liga de la Justicia Internacional asentada en Europa (aburridísima colección) y algunos de sus personajes desfilarían por los números de Animal Man escritos por Morrison como Martian Manhunter, o el mismo Superman. Animal Man tampoco podía estar ajeno a un macro evento que hubo en esa época llamado Invasión. Se nota el esfuerzo de Morrison por mantener al personaje en la continuidad DC, pero probablemente son los números menos logrados de los 26.
Sin embargo, el principal mérito en este aspecto del británico, es hacer una magnífica construcción y relación del personaje de Buddy Baker al evento de Crisis en Tierras Infinitas (que acab de ser reseñada por Jorge Orlando), con uno de sus principales protagonistas como es Psycho Pirate internado en Arkham Asylum. No recuerdo, pero es probablemente el Sr. Morrison quien es el primer autor que luego de la Crisis intenta generar algo más con ella dentro de la continuidad de DC. En mi humilde opinión, triunfa en el intento de la forma como sólo lo sabe hacer Morrison. Con sofisticación y alucinación. Qué acierto por ejemplo será la introducción del personaje de Highwater en toda esta concepción.
Los lápices son principalmente de Chas Troug y de Doug Hazlewood, y sin ser deslumbrantes cumplen su función. El problema es el poco atractivo acabado. Si miran algunas de las imágenes que acompañan este post, podrán apreciar que el resultado final es de un aspecto plano e insípido. En todo caso, igual el dibujo permite que la narración fluya, que es a veces lo más importante. Lo que sí sobresale por supuesto son las espectaculares portadas de Brian Bolland.
En conclusión, estamos ante un cómic inteligente. Una de las obras más importantes de Morrison y por lo tanto de lectura imprescindible para todo seguidor del pelado (tanto para los antiguos, como para los actuales). Es el típico cómic donde Morrison estará en pleno estado (lo estará también en Doom Patrol que espero con ansias sea reseñada por mi amigo JL). Y ahora que he compartido esta breve reseña, voy a leer el Animal Man de Jeff Lemire y efectuaremos la respectiva comparación (a pesar de que éstas, siempre son odiosas).
Los 10 mandamientos de todo fan de la Casa de las Ideas.
Si no los sigues, no eres un verdadero true believer.
Amarás a Stan Lee por sobre todas las cosas.
No tomarás los nombres de Joe Quesada ni Axel Alonso en vano.
Santificarás la película Avengers, y odiarás a todo quien ose puntualizar los errores que tiene.
Honrarás a Jack Kirby y Steve Ditko, como consuelo por lo mal que se les trató en su momento en la Casa de las Ideas.
No permitirás que se mate a los principales personajes, pero si finalmente se hace para elevar las ventas, promoverás que sus regresos son “memorables” y que no pueden ser criticados.
No consentirás que los personajes cometan actos impuros, pero si finalmente lo hacen, lo aceptarás porque los cómics de Marvel son más “adultos”.
No tolerarás que se den robos de ideas, guionistas y dibujantes de DC Comics, pero si igual se llevan a cabo, lo perdonarás y dirás que recién en Marvel hacen buenos trabajos (antes, no valían la pena).
No levantarás falsos testimonios ni mentiras contra aquellos autores que tengan la “raza” de mandarse a mudar de Marvel.
No consentirás el éxito del competidor, pero si tiene éxito, dirás que en Marvel esa historia ya se hizo, y lo hizo además Stan Lee solito.
No codiciarás el crecimiento de las editoriales más pequeñas y sus cada vez mejores trabajos (no los leerás ni regalados), pero sí tratarás por todos los medios de conseguirte la ultimita y novedosa aventura del Asombroso Hombre Araña y la interesantísima nueva novela de los X-Men vs. los Avengers (¡algo nunca antes visto!).
La próxima semana, los 10 Mandamientos de los fans de DC Comics.
Gran trabajo de Alex Ross para ilustrar la portada de la edición Absolute de “Crisis on Infinite Earths”.
Tenía que empezar de algún modo. Los crossovers o megaeventos de las grandes editoriales tuvieron dos grandes génesis, mientras que en Marvel fue “Secret Wars”, en DC la gran encargada fue la “Crisis on Infinite Earths”.
Claro, DC Comics aprovechó una triple coyuntura para llevar este evento adelante. La primera era el aniversario número 50 de la casa de Batman y Superman. Había que celebrarlo de alguna manera, y qué mejor manera que con una serie limitada que reuniera a los más grandes héroes de la editorial.
Portadas de “Crisis on Infinite Earths” # 1-3, de abril, mayo y junio de 1985.
La segunda era resolver una serie de problemas que cincuenta años de cómic en continuidad generaban. No era fácil mantener una coherencia narrativa cuando había un Flash llamado Jay Garrick y otro llamado Barry Allen, o con un Batman contemporáneo y otro que tenía su origen en los años 30. Esto tenía que ser solucionado.
Y la tercera era que DC había comprado la Charlton Cómics (casa de Blue Beetle y amigos), Fawcett Comics (la casa de la Familia Marvel) y Quality Comics (la del Uncle Sam), y quería incorporar a sus personajes a su continuidad “oficial”.
El Multiverso
Obviamente, con continuidades varias, personajes de otras editoriales y cincuenta años de historias a cuestas suponían una reorganización más que radical, y dentro de la ficción, para explicar mejor el escenario se volvió a usar la idea del Multiverso. Se usaba tal figura para destruirla, para con ello crear una sola continuidad, reiniciar todo el Universo DC y arrancar con frescura nuevas historias.
Tarea titánica, obviamente, la de destruir miles de universos y crear uno nuevo, coherente y ordenado. Y quienes se hicieron cargo de tal trabajo fueron Marv Wolfman en los guiones y el entonces magnífico George Pérez en los lápices. El resultado, a nivel narrativo, es una confusión tras otra, pero emocionante al final de cuentas. A nivel gráfico, sí, sin dudas es uno de los grandes clásicos del género de superhéroes.
El nacimiento de la profeta, Harbinger.
¿De qué va la historia? Primero, hay que entender que al momento del inicio de la historia, tenemos varios universos.
Por ejemplo, el universo “contemporáneo” (o de la Silver y Bronze Age) es el llamado “Earth-One”, pero también existen otros, tales como “Earth-Two” (que se podría decir que es el de los héroes de la Golden Age), “Earth-Three” (el universo donde los héroes son villanos, o el del “Sindicato del Crimen de América”), “Earth-Four” (el universo de los héroes de Charlton Comics), “Earth-Prime” (la que teóricamente no tiene superhéroes y sólo son conocidos por los cómics, o sea, nuestra Tierra), “Earth-S” (el universo de los personajes de la Fawcett Comics, es decir de la Familia Marvel) y “Earth-X” (perteneciente a los personajes de Quality Comics, o de Uncle Sam y los Freedom Fighters).
Los héroes y vilanos se unen (Blue Beetle, Dawnstar, Solovar, Geo-Force, Superman, Cyborg, Psycho Pirate, Superman, Obsidian, Firebrand, Polaris, John Stewart, Firestorm, entre otros).
Todos los universos arriba mencionados, más una infinidad más (por eso se llama “Crisis en las Tierras Infinitas”, ¡ja!) se encuentran bajo amenaza y empiezan a ser destruidos por una extraña fuerza. Ante ello, un ser con magníficos poderes, vigilante máximo del Multiverso, llamado “Monitor” usa a su heraldo, la humana “Harbinger” para reclutar a seres superpoderosos de diferentes Tierras para poder salvar a sus mundos.
La empresa parece casi imposible, pero los convocados unen fuerzas para poder evitar la destrucción absoluta de sus mundos.
El Monitor
Ciertamente, la serie limitada sirve como excusa para darle líneas y viñetas a todos los personajes posibles. Así tenemos desde la aparición de Anthro hasta la de Kamandi (para que se den una idea de la amplitud de la obra), y no puede ser menos que emocionante ver desfilar a personajes creados por Kirby, Ditko, Kane, Schuster, entre otros, todos en una serie donde los universos están siendo destruidos.
Pariah, un personaje fundamental en la obra, es el gran testigo de la destrucción de la infinidad de Universos, pero es convocado por el Monitor para que, con la ayuda de Harbinger y del pequeño Alexander Luthor Jr. (hijo del único héroe de Earth-Three), pueda prevenir una mayor destrucción.
Pero, ¿por qué los universos están siendo destruidos? ¿Quién está detrás de tal destrucción? Me permito espoilear porque la respuesta es más que obvia. Pues el causante es el ¡Anti-Monitor! (Obvio, si el bueno se llama “Monitor”, el malo tenía que llamarse “Anti-Monitor”.)
Este maligno personaje es quien mueve los hilos y que busca destruir todo lo que existe, y para conseguirlo debe destruir primero a quien quiere evitarlo.
Portadas de “Crisis on Infinite Earths” # 4-7, de julio, agosto, septiembre y octubre de 1985 (con la famosa portada de Superman y Supergirl).
Tras las primeras confusiones (vamos, hay que ser honestos, el guión es sumamente enrevesado y complejo, pero no por la profundidad de la historia, sino por la cantidad de personajes, datos y universos involucrados), lo cierto es que el objetivo del Anti-Monitor (y de la DC Comics) se consuma. Casi todos los universos se destruyen, y aunque algunos sobreviven, estos son fusionados en una sola realidad.
Bajo la dirección de Alexander Luthor Jr., Harbinger y Pariah, los héroes de los universos sobrevivientes se lanzan a la lucha final, contra el malvado Anti-Monitor y sus secuaces (entre los que se encuentra el inefable Psycho-Pirate).
E infinitos universos mueren…
Es en estas circunstancias en las cuales George Perez no se cohíbe en regalarnos páginas y páginas de un extraordinario trabajo. Ver en un salón reunidos a todos los héroes posibles, con una perspectiva impresionante, paga todo el precio. Realmente, el puertorriqueño se luce en los lápices. (Lástima que en la actualidad haya perdido el brillo y frescura de sus mejores trabajos.)
Alexander Luthor y los héroes (¿pueden ver a The Swamp Thing, por la izquierda?).
Pero también se nos explican las razones del odio entre el Monitor y el Anti-Monitor (sí, ya sé lo ridículo que suena eso), y cómo nació el Multiverso y no un universo unificado (gracias, Krona).
Así, en una buena movida, se integra la mitología de Green Lantern como fundamento de toda esta lluvia de cielos rojos, Supermanes y Batmanes y Flashes, y demás. ¿Ya se perdieron? ¿No? Espérense un poquito más.
Monitor versus Anti-Monitor, desde el inicio de los tiempos.
Pero bueno, hay que reconocer que la obra cuenta con momentos icónicos por todos lados. Quizá el primero de ellos, junto con la destrucción de los universos, y con el objetivo de hacer quedar a Superman como “El Último Hijo de Krypton”, lo dejan sin prima.
El tratamiento es bastante bueno en esta escena, para qué negarlo, y los dibujos de Pérez son más que adecuados para mostrarnos el triste desenlace.
La muerte de Supergirl.
Pero no se preocupen, al final de cuentas, la muerte en los cómics no tiene mayor importancia. Tú tampoco sufras, Kal-El, luego llegará Matrix y, finalmente, gracias a Loeb y Turner, Kara Zor-El regresará en magnífica forma.
Portadas de “Crisis on Infinite Earths” # 8-11, de noviembre y diciembre de 1985 y enero y febrero de 1986.
Otro momento icónico, y que quizá sea el mayor mérito de esta serie, es precisamente el sacrificado y noble final del Flash de la Silver Age, Barry Allen. Capturado para coadyuvar en los planes del Anti-Monitor, Barry hace un último sacrificio para salvar a todo el Universo.
Digan lo que digan, quizá éste sea uno de los mejores momentos de la historia del cómic de superhéroes. Todo el camino previo, el viaje en el tiempo y demás, todo muy bien contado, es un gran mérito.
El sacrificio de Barry Allen.
(Pero claro, nuevamente, pasarían varios años, y gracias a Grant Morrison y Geoff Johns, Barry Allen regresaría, y esta vez tambien para alterar el orden del universo de DC.)
Como es obvio, todos los héroes sobrevivientes se lanzan contra el magnífico supervillano (por algo es un “megaevento”, y así pasa siempre), para tratar de derrotarlo con todas las fuerzas combinadas. Golpes van, golpes vienen, George Pérez se luce, Marv Wolfman nos confunde, y la batalla no acaba, los universos se siguen fundiendo, y todavía falta para terminar.
Todos contra el Anti-Monitor (no todos, Batman se quedó dando porras).
El poder de los héroes, como es obvio, no es suficiente, pero siempre existe el recurso Deus ex Machina y aparece The Spectre, quien con todo el poder de la venganza va a poner las cosas en orden. ¿Lo consigue? ¡No!
(Pero que fueron escenas bien bonitas, lo fueron.)
The Spectre contra el Anti-Monitor
Bueno, lo cierto es que después de mucho batallar, y gracias a un superpueñete de Kal-L (el Superman de la Golden Age) y a la previa supervelocidad de los Flashes, los héroes logran finalmente derrotar al maligno Anti-Monitor.
A punto de acabar todo.
Quizá lo mejor de “Crisis on Infinite Earths” sea precisamente que permitió ordenarse al Universo DC, pero sobre todo permitió lanzar obras maestras después de ello. “Batman: Year One” es una excelente muestra de ello, y también “Superman: The Man of Steel” y hasta “Wonder Woman: Gods and Mortals” (que, aunque no lo he leído, dicen que es bastante bueno).
Claro, también tiene sus partes negativas, también fue la madre de todos los megaeventos (junto con “Secret War” de la acera de enfrente), y que forma parte de todo lo que vendría después. Los cielos rojos, los héroes unidos, el sacrificio de uno de ellos y posterior muerte son clichés que se han explotado y seguirán explotando por siempre.
Portada de “Crisis on Infinite Earths” # 12, de marzo de 1986.
Ahora, retomando el comentario sobre esta obra. De los megaeventos comiqueros, quizá sea el más trascendente y el más logrado, lo cual no puede dejar de considerarse un mérito (sobre todo, por la gran cantidad de información y personajes involucrados). Pero, siendo honestos también, hay mucho mejores historias sobre superhéroes en otros lados. Aparte, leer esta Crisis puede llevar a una crisis nerviosa a quien no esté familiarizado con la continuidad de DC Comics, y alguien ajeno a ella puede considerar a esta obra como un sancochado insufrible (lo pensé yo cuando la leí por primera vez y creía que éste era un buen inicio para adentrarme a su universo).
Quizá sí sirva como homenaje a la larga historia de la editorial, quizá también sirve para cerrar etapas y despedir a los caídos. Condensar la Golden, la Silver y la Bronze Age en doce números y abrir la edad moderna no es poca cosa, y es probablemente ése el verdadero mérito de “Crisis on Infinite Earths”. Su calidad artística y su valor narrativo pueden ser cuestionados (su calidad gráfica, no lo creo), pero su trascendencia histórica es fundamental (para bien o para mal).
¡Suficiente!
Evidentemente, en el propio universo de DC Comics, la trascendencia también se manifiesta. Tan es así que las historias contadas en esta editorial se pueden dividir en Pre-Crisis y en Post-Crisis, habiendo marcado casi casi como el nacimiento de Cristo para nuestro calendario. Las consecuencias y personajes de la Crisis tienen hasta el día de hoy cabida. No por nada se hizo una “secuela” llamada “Infinite Crisis”, y “Zero Hour” fue un intento posterior de resolver las inconsistencias no resueltas (o generadas) por esta Crisis.
Alexander Luthor, Kal-L y Lois Lane de Earth Two y Superboy Prime. ¡Hasta una próxima oportunidad!
Si se animan a leer “Crisis on Infinite Earths”, háganlo pero asumiendo el riesgo de enfrentarse a una obra dirigida a especialistas en DC. Claro, seamos honestos, para ser “especialistas en DC” tampoco es que se necesite tener que leer toneladas de cómics, pero sí es necesario saber qué personajes son los que aparecen y cuál es su función (la Rica Wiki puede serles de mucha ayuda, por cierto).
Quizá, para mejor comprensión, les podría servir también darle una lectura a los muchos tie-ins que derivan de esta obra y entre los que destacan: All-Squadron #50-56, Amethyst (vol. 2) #13, Batman #389-391, Blue Devil #17-19, DC Comics Presents #78, #86-88, #94-95, Detective Comics #558, The Fury of Firestorm #41-42, Green Lantern (vol. 2) #194-196, #198, Infinity, Inc. #18-25, Annual #1, Justice League of America #244-245, Annual #3, Legion of Super-Heroes (vol. 3) #16-18, Annual #1, Losers Special #1, The New Teen Titans (vol. 2) #13-14, The Omega Men #31, #33, Superman #413-415, Swamp Thing (vol. 2) #44, #46 y Wonder Woman #327-329 (sin perjuicio de que encuentren más por ahí), siendo de estos tie-ins los más importantes los de Superman, Wonder Woman y Legion of Superheroes (y, obviamente, los de mejor calidad los de The Swamp Thing).
¿Lectura obligatoria? Sí, para los aficionados de DC. ¿Lectura obligatoria de los comiqueros serios? Sí, también, pero como lectura histórica, porque está muy lejos de otros clásicos verdaderamente notables.
Estamos muy contentos. En poco más de seis meses, este vuestro blog ha recibido ya su primer cuarto de millón de visitantes. Agradecemos sincera y profundamente a todos aquellos que se toman aunque sea pocos minutos (o segundos) del día para darse una vuelta por aquí.
Agradecemos, por supuesto, a quienes usando un poco más de su tiempo se animan a comentar los posts que nos atrevemos a publicar (que ya son precisamente poco más de 250).
En tal sentido, como muestra de agradecimiento a todos ustedes, queremos hacer un sorteo especial. Así, ¡este sorteo será doble!
Como lo escuchan, ¡doble! ¿Y cuáles serán los premios? El primero es quizá el mejor cómic jamás publicado, el magnífico “Maus” (reseñada aquí por Hernán). Presumimos que éste será el objeto de deseo de todos los participantes. ¡Y cómo no lo sería! Es la edición completa, “The Complete Maus”, publicada por Pantheon Books y que contiene las dos partes de la obra, en una edición en tapa dura, y en un papel de la mejor calidad. Una lindísima adición para cualquier colección de cómics, como para que sigan visitando “No creo que seas real”.
The Complete Maus
El otro premio es una miniserie de DC Comics de los ochenta, posterior a la Crisis. Sí, no es muy conocida, pero les aseguramos que la disfrutarán. Hablamos pues de “Millenium”.
Millenium
Como siempre, concursar es muy fácil. Deben comentar este post y manifestar su intención de participar. Tienen para hacerlo hasta el sábado 19 de mayo a las 13:00 horas. El domingo 20 publicaremos los resultados del sorteo.